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Los falsos testigos en Colombia (El cartel)

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En la historia reciente de Colombia, podemos encontrar un sinfín de situaciones delictivas, cuestiones que van desde un simple robo hasta extorsiones, muertes, guerrilla, drogas, entre otras cosas.Simplemente estamos acostumbrados y blindados ante tales hechos.

Nuestro país ha enfrentado tiempos difíciles y aunque cueste creerlo, hay que hablar claramente de la situación más peligrosa que está ocurriendo bajo nuestras propia justicia, específicamente hablemos del denominado “cartel de los falsos testigos”.

Así como sacados del octavo círculo del infierno de Dante Alighieri, donde diez fosos con distintos castigos no son suficientes para aleccionar eternamente a estos seres, este cartel se basa simplemente en prestarse al perjurio en procesos judiciales, dicho en otras palabras el arte de crear mentiras que puedan manipular la justicia Colombiana, ya es explotado como una especie de pseudoindustria especializada en el fraude.

Esta nueva actividad comercial cuenta con tarifas establecidas, que van desde simples mentiras que sirven para lograr movilizaciones o traslados carcelarios, hasta testigos expertos para liberar imputados por delitos de gravedad, se puede bajar la condena de un crimen o simplemente salir inocente de un juicio, ante esta situación reina la impunidad, la corrupción y la desidia.

El inicio

Al comienzo de la desmovilización de los paramilitares, aproximadamente hace una década, la justicia comenzó a dar beneficios para los implicados que declararan en contra de otros. Estos beneficios se traducían desde considerables rebajas de las penas impuestas por la ley hasta la plena libertad.

Fue en este momento cuando todos aprendieron a mentir, creando de la mentira una nueva profesión al parecer muy lucrativa. Lograban rebajar penas de 25 años a simples 8 años, y desde entonces la mentira se fue institucionalizando, hasta formar un cáncer que consume todo el aparato judicial de Colombia.

El asunto en cuestión se multiplicó hasta desbordarse descontroladamente como un río crecido, esto llevó a la creación de un grupo de tareas especiales de falsos testigos. Este grupo cuenta con apoyo logístico, técnico y táctico, integrado por un grupo élite de once fiscales.

El volumen de investigaciones es tan extenso, que las acusaciones judiciales a los imputados por falso testimonio se han tenido que aplazar hasta más de tres veces.

Mentirosos de profesión

De acuerdo a la dirección que tomen los juicios e investigaciones se ha de necesitar un determinado testigo, los hay especializados en robos, asesinatos, falsas acusaciones por maltrato, violación ,extorsión, entre otros.

Si se cuenta con la suma de dinero indicada, se podrá contratar a un testigo que llorando jure que lo que dice es la única verdad, colocando al mismísimo Lucifer como un bebe de pecho ante las autoridades judiciales.

Los afectados

Podemos mencionar el sonado caso donde la Procuraduría pidió absolver a la ex senadora Nancy P Gutiérrez, ya que se evidenció que el principal acusador y testigo era un integrante del cartel de los falsos testigos.

Se logró demostrar que este individuo había participado en al menos 15 casos diferentes y que además pesaba sobre él una condena de 20 años por lavado de dinero, quien finalmente logró rebajar su pena tantas veces que terminó en libertad aludiendo insomnio provocado por el clima penitenciario.

¿De quién es la culpa?

El fondo de todo ese asunto es la profesionalización de la mentira, ya que al otorgar mayores beneficios a los falsos testigos; así como Abigail Williams se salvó de la hoguera al acusar a mas de 150 personas durante los juicios de Salem en 1692 por practicar la brujería, estos modernos mentirosos son premiados por la justicia reduciendo sus penas o lucrándose por liberar o ayudar a otros delincuentes que tanto mal hacen a nuestra sociedad.

Por lo tanto la culpa es de la justicia dirán algunos; de la sociedad que no inculca valores a sus hijos, responderán otros; la culpa es del gobierno que no se esfuerza en crear fuentes de empleo para que los colombianos no tengan que incurrir en estas prácticas. Realmente todos somos culpables en mayor o menor grado.

En conclusión

Sólo queda esperar que la justicia de nuestro país  actúe implacablemente contra el cartel de los falsos testigos, que en vez de premiar con reducción de penas castigue con aumento de las mismas en caso de comprobar los falsos testimonios.

Recordemos que el futuro de nuestro país está en nuestras manos y que sólo nosotros somos responsables de la Colombia que vamos a dejar a las generaciones futuras. Esforcémonos y trabajemos para que tengamos una nación libre de sistemas viciados y dominados por la corrupción.

¿Te has visto afectado por los falsos testigos? Escríbeme a miguel@worldlegalcorp.com para brindarte asesoría jurídica especializada.

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